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Meriem El Karoui

La investigación, ¿una historia genética?

(12/05/2009)

Meriem El Karoui

Desde 1998, Meriem El Karoui es encargada de investigación en el INRA, en la Unidad de «Bacterias Lácticas y Patógenas Oportunistas», en la ciudad de Jouy-en-Josas. Es la creadora del proyecto «Arquitectura de los genomas bacterianos» y la responsable de su equipo. Sus investigaciones fundamentales proporcionan unas claves inestimables en lo relativo a la comprensión de la evolución de los genomas y de los mecanismos que entran en juego.

 

¿Es la historia de amor entre Meriem El Karoui y los genomas algo genético? En cualquier caso, esta joven, procedente de una familia de investigadores, comparte con una madre matemática un asombroso gusto por los números. En 1990, este interés la lleva a integrar la Escuela Politécnica de Palaiseau, Francia, «con la intención de efectuar investigaciones experimentales, de física o química» y de realizar una tesis doctoral, una formación complementaria admitida por la Escuela Politécnica. Sin embargo, durante sus estudios, Meriem descubre «una excelente clase de biología, asociada a trabajos experimentales de microbiología de alto nivel». En 1994, efectúa sus prácticas científicas de fin de carrera en el Laboratorio de Genética Microbiana del Centro INRA de Jouy-en-Josas, donde realizará su tesis. «Fue entonces cuando descubrí los placeres de la mesa de laboratorio», confiesa.

Colaborar con matemáticos a fin de comprender los genomas

Meriem consagra sus investigaciones al fenómeno de reparación del genoma de las bacterias: «En las bacterias como en los seres humanos, el ADN puede resultar dañado por varias razones. Una rotura a nivel de la doble hélice puede provocar una peligrosa pérdida de informaciones genéticas. En tal caso, la proteína que reconoce los daños empieza a degradar el ADN, para que no “se rezague” dentro de la célula. ¡En cierto modo es como si hiciese la limpieza! Pero si en el ADN existe una secuencia muy particular, la repara. He trabajado junto con matemáticos para medir la frecuencia de esta secuencia que estimula la reparación, muy corriente en los cromosomas de las bacterias, y para comprender si aparece por casualidad. Al proceder de la Escuela Politécnica, me entusiasmó aplicar mis conocimientos a cuestiones de investigación». En 1999, efectúa una estancia postdoctoral de dos años en Oxford, Inglaterra, donde analiza la división celular del Bacillus subtilis. Al regresar al INRA, integra la Unidad de Investigación Láctea y de Genética Aplicada, y estudia la resistencia al estrés oxidativo de otra bacteria «modelo», la Lactococcus lactis.

Descubrir los signos de reparación del ADN…

En 2003, Meriem inicia un proyecto personal relativo a la «Arquitectura de los genomas bacterianos». «El número de genomas de bacterias secuenciados ha explotado recientemente, lo que permite que los investigadores comprendan mejor su evolución. Algunas bacterias son patógenas y otras no; hemos querido conocer las especificidades de estos tipos de cepas. A partir de estos numerosos genomas en el seno de una misma especie  ―trabajamos en una escala de evolución corta― podemos observar enormes diferencias de un individuo a otro. Intentamos comprender cómo es que las bacterias admiten tanta variabilidad, a la vez que presentan una parte de ADN muy conservada dentro de la especie. Gracias a un método informático que nos permite comparar los genomas de manera eficaz, hemos logrado medir lo que ha sido conservado y lo variable, y observar lo que sucede en estas distintas áreas. En la zona conservada, en lugar de trabajar sobre los genes esenciales, hemos elegido determinar los signos necesarios al “mantenimiento” del ADN. Son efectivamente muy numerosos; algunos se implican más en la organización del cromosoma, y otros en la manera de posicionarse dentro de la célula durante su duplicación. Nos ha sido posible utilizar estas observaciones para predecir nuevos signos en especies en las que eran desconocidos».

Una implicación «militante» en la investigación

La joven investigadora ha sentido la libertad de iniciar este nuevo tema y cuenta con el apoyo de su equipo: «Aprecio la posibilidad que nos otorga el INRA para presentar nuevos proyectos y sacarlos adelante». En 2004, Meriem se implicó considerablemente en la redacción de los Estados Generales de la Investigación: «Actualmente, en comparación con nuestros colegas extranjeros, nosotros, los investigadores franceses, no disponemos de medios necesarios para ser competitivos».

El próximo mes de septiembre, Meriem El Karoui comenzará una misión de larga estancia en Boston, en el Departamento de Biología de Sistemas de Harvard, para un nuevo proyecto relativo a la evolución del genoma: «Dentro de este equipo de físicos y matemáticos voy a trabajar bajo un enfoque diferente. Hoy resulta posible observar detalladamente lo que sucede dentro de cada célula bacteriana y dejar de emplear poblaciones de bacterias que, al ser muy heterogéneas, únicamente permiten una medición media. Voy a sacar partido de los conocimientos de un laboratorio que ya ha empleado estas técnicas». Meriem parte en familia, acompañada por su compañero sentimental y sus tres hijos. ¡Desbordada, pero dichosa!
 

 

Redacción:  Sección de comunicación
Fecha de creación: 10/06/2009
Fecha de la última actualización: 06/07/2009

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